domingo, 1 de noviembre de 2009

DURMIENDO CON EL ENEMIGO



"Porque tú sola, querida entre las mujeres, has tenido el coraje
de liberar a tu marido del Hades, con el precio de tu vida"
(Euripides, Alcestis 460)

María Julia de Ruschi toma el mito de Alcestis, para reflejar
sin sentimentalismo ni regodeos innecesarios, la violencia que
sufren muchas mujeres y niños en el entorno familiar.

Los poemas atraviesan el desgarro de un yo lírico, cuyo eje
en el miedo y la humillación, revelan un dolor "o lo que el dolor
desordena/el caos en el dolor/o el caos que el dolor genera/
el agua de la noche,/el agua silenciosa
" y que según la autora
"es el trabajo de las palabras".

En un tono elegíaco, de respiración entrecortada, los versos
nos harán descender a la noche más cerrada, la que opera
detrás de la puerta del hogar, plena de asfixia y complicidades.

El grito que crea el desamor, la incredulidad y el infierno,
asumen la máscara de la abnegación, para quien como Alcestis
se sacrifica y vuelve del Hades: "atravesando el silencio/siento
navegar/ mi vida/atravesar la muerte/volver con palabras"

Sin Heracles que pueda rescatarla, esta Alcestis pide "salir
de Egipto",
como los judíos que huyeron de la opresión y el horror,
reclama para sí la oportunidad de dejar atrás ese "pozo oscuro donde
no me miraré más".

Nacida en Buenos Aires en 1951. Tiene tres hijos. Ha publicado los libros de
poesía: Polvo que une (Premio Leopoldo Panero 1975, Ediciones Cultura
Hispánica, Madrid, 1975), Et amava (Zona Franca, Caracas, 1979), Artemis
cantando, Artemis (Monte Ávila, Caracas, 1982) traducido al italiano por
Elémire Zolla, La mujer vacilante (Grupo Editor Latinoamericano, Buenos
Aires, 2003). Ha traducido a Sylvia Plath, Tulipanes y otros poemas
(Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1988) y a Mario Luzi,
Viaje terrestre y celeste de Simone Martini (Premio del Ministerio de Rela-
ciones de Italia, 2002, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2002).
Formó parte del comité de redacción de la revista Último Reino.


"a quienes en los Campos para la Mujer
nos ayudan a salir de Egipto"


Alcestis, 1

ése es el tirano,
ése, a quien cuidaste como a un hermano pequeño
ése,
el incestuoso, que no se arrancará los ojos
para ver
golpeará tu cabeza
intentará cegarte
para no oír su nombre
de tus labios
no subas al lecho, negro altar
poco vale para él otra vida
la vida de una mujer, menos aun
querrá quemar tus manos, tus labios
tus palabras
sentimental, tierno, seductor
soplará amorosamente tus cenizas
¡cuídate!
de quien vuelve la espalda
al furor de una luz griega
saciando a los dioses


Alcestis, 2

más de veinte años de cárcel
salís así aturdida o quizás
ves que el palomino
ya es una hermosa paloma
negra
que otea desde el balcón
esperando
la hora del primer vuelo
lustrosa alerta erguida
la paloma
Alcestis
más de cien, mil años de cárcel
ahora
no subirás a la pira
cual viuda hindú
mantuviste la palabra dada
cuidaste el nido
el pesebre
la manzana
ahora
sueña
vuela
Alcestis
una neblina suavísima cubre la cima
de los edificios más altos
la calle se mece húmeda
la vieja ciudad es nueva
ya no conocés a nadie
el tiempo se lava las manos
pero ¡qué bueno! ¡el aire! ¡el aire!
música
la luna entre las palmeras
la mano de tu hija en tu mano

(continuación poemas )


María Julia de Ruschi
Salir de Egipto, Buenos Aires, bajo la luna, 2007

foto de: Vitamina D- serie Las Oscuras

Lilián Cámera

6 comentarios:

mar dijo...

es de una oscura belleza
gracias

emeygriega dijo...

No conozco a esta poeta y me gusta. Me viene bien pasar por aquí porque soy tan reaccionaria para la poesía, siempre vuelvo a lo mismo.
Leíste a la chaqueña Zamudio? Es bárbara.
Besos!

Daniel Wilson dijo...

Saludos desde Mar del Plata, soy conductor de un proigrama radial y tengo un blog a mi cargo donde cuento historias reales de encuentros con artistas.
Investigando sobre Marcelo Olivero, a quien conocí a mese antes de su muerte, encontré su poema "Tu cosamos" y me tomé la impertinecia de publicarla en mi blog en una miniserie dedicada a su madre Beatriz Taibo.
Por favor vea mi blog y le ruego que me conteste si ud era amiga de marcelo, yo mucho no alcancé a conocerlo.
Estoy a sus órdenes
Daniel Wilson
Blog PROHIBIDO OLVIDAR
www.danielwilson-prohibidooolvidar-blogspot.com

hanna dijo...

Una buena poesía para un mito que da visibilidad a profundas pasiones...

gracias, Lilián

Adara dijo...

"una neblina suavísima cubre la cima
qué bueno! ¡el aire! ¡el aire!
música..."
Que palabras sugerentes!
Quizás Alcestis no piense en liberar a su marido cuando muera en su lugar.

Un abrazo
Adara

Basquiat dijo...

poemas intensos y de una gran belleza, gracias por compartirlos y hacernos reflexionar.
besos