miércoles, 15 de agosto de 2007

BELA TARR: UNA CRUEL ARMONIA





Béla Tarr hace poesía en blanco y negro. Eso puede decirse de “Armonías de Werckmeister”, película que el director húngaro presentó en el Festival de Berlín 2001 y que se proyectó en Buenos Aires en el BAFICI del mismo año.
Filmada con un cuidadoso trabajo de la luz, las imágenes poseen un dramatismo de corte expresionista. Los matices del claroscuro funcionan al servicio de crear un clima opresivo, que vamos sintiendo físicamente a medida que avanza la proyección.
El film comienza con una especie de representación teatral ideada por János, el joven protagonista, en la cual el armonioso movimiento del Sol y la Tierra se ve ensombrecido por un eclipse. Es un momento en el cual los seres vivos parecen detenerse, y el miedo gana terreno frente a la posibilidad de una noche eterna. Lentamente, la luz vuelve a iluminar la Tierra, y quienes han atravesado esa experiencia de terror respiran...¿aliviados?. El fin abrupto de la representación parece sugerir que nada será igual: algo disonante se ha filtrado, dejando una estela de inquietud...
En las escenas siguientes, János recorre un pueblo indeterminado repartiendo diarios, y otros personajes aparecen: el zapatero, el músico, las cocineras: una comunidad organizada en sus funciones. Los afiches nos informan de la próxima llegada de un circo, que trae como única atracción “al Príncipe y la Ballena gigante”.
Un enorme camión sugiere el arribo anunciado. Atraviesa las calles de noche, lentamente, y su sombra va devorando las casas. Esta imagen, por sí sola, tiene una cualidad amenazante: la monstruosidad se acerca y los habitantes responden con un temor creciente. Los rumores acerca de un ataque próximo y el descontento del pueblo por las carencias que comienzan a sentirse en el frío invierno, son cada vez más frecuentes.
El desorden comienza a insinuarse. Un líder es convocado para frenar la rebelión, que oscuramente se asocia a la presencia del Príncipe y la Ballena gigante, eso extraño y anormal que parece convocar lo siniestro de cada uno. Pero nada parece suficiente, y las fuerzas represivas van diseñando su estrategia.
Es entonces cuando una escena nos conmueve. El acercamiento del joven János al enorme animal, interpelando a su gran ojo inmóvil, constituye un momento de gran densidad poética , poniendo de manifiesto la pequeñez humana y su desesperada súplica, frente a un Poder superior que ya no puede escucharnos. Toda una definición de nuestro ser, de nuestra condición actual, en una época en la que los dioses parecen haber huído.
Tánatos se desata y la cámara se detiene frente a la marcha de una multitud, ávida de la sangre de los débiles. El sonido de sus pasos retumba en nuestros oídos y ya no podremos olvidar esa imagen: avanzan hacia nosotros o nosotros marchamos con ellos. La violencia sólo se detiene frente a la visión del extremo desamparo: la desnuda vejez, el deteriorado cuerpo tembloroso de miedo. Se activa la represión para imponer el orden, y el costo será la muerte o la locura.
No se atraviesa indemne esta película. Su crueldad es trágica: descorre el velo sobre la barbarie que oculta toda civilización. Cabe aquí parafrasear a Walter Benjamin : algo ha relampagueado en un instante de peligro, iluminando esa zona de nosotros mismos, que tanto deseamos olvidar.

Liliana Piñeiro.

10 comentarios:

Adara dijo...

Sublime querida compañera, poéticamente perfecto. Las imágenes recorren el cuerpo con una estela de frio, y temblor. Si hasta unao recorre los sucesos como si lo hubiese visto!!
Me encantó. Un beso
Adara

Anónimo dijo...

Liliana, no he visto la película, pero su texto es una tentación,
rescato este párrafo en especial:
"Es un momento en el cual los seres vivos parecen detenerse, y el miedo gana terreno frente a la posibilidad de una noche eterna"
una imagen muy certera para describir aquello oscuro que nos gobierna.
También me llamó la atención el pequeño texto de Stan Rice, tiene
algo que ver con la Anne Rice de Entrevista con el Vampiro?

Saludos

El Levitador

meridiana dijo...

Levitador: Bienvenido su regreso!!!

Vanesa Aldunate

meridiana dijo...

Adara: su comentario me ha impactado. Si la descripciòn que he esbozado (siempre insuficiente) ha provocado temblor...es el mejor homenaje que he podido brindarle a esa pelìcula inolvidable

Liliana.

meridiana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
meridiana dijo...

Comparto la bienvenida que le hace mi compañera, Levitador
Si la nota es tentaciòn...la pelìcula no lo va desilusionar, estè seguro.
En cuanto al texto de Stan Rice...maravilloso, lo subiò Liliàn. Ella responderà...

Un saludo
Liliana.

Alucard dijo...

Otra excelente recomendación, que acataré en mi siguiente tiempo libre.

meridiana dijo...

Bueno Levitador, bievenido nuevamente y tiene Ud. razón
Stan Rice era el esposo de Anne
Rice y muy buen poeta, digo era porque falleció en 2002.

Lilián

Anónimo dijo...

Vi la pelicula mucho antes de ver tu comentario liliana, y me encantaba realmente, sentia cosas muy especiales por ella, aun asi, entendi su verdadera profundidad al leer tu comentario, no me enorgullece decirlo, tuve que apoyarme en otra mirada, pero te agradesco porque ahora quiero volver a verla, y agradecerte recordate mientras la vivo.

Sigue escribiendo por favor.

meridiana dijo...

Anónimo: muy agradecida por sus palabras.

Esa película es una obra maestra, y difícil de olvidar. Merece una segunda visión.

Liliana.