viernes, 8 de junio de 2007

AL FINAL DEL ASUNTO SIEMPRE ES LA MUERTE


En el centro del poema, el cuerpo de la masturbadora solitaria, el de los partos, el del útero cantarino, el muro erosionado del matrimonio. Bebió de la mismas aguas de Sylvia Plath (amiga y rival), soñó con la misma muerte y lo consiguió al fin, en 1974 once años después, en un garage, con los pulmones exhaustos.Asidua residente de Westwood Lodge *, escuchando del otro lado la ventana el silencio que la campana imponía. Queda su poesía inquietante y el diapasón vibrando dentro de nosotros, vestigio de sus vísceras en llamas. (Ver poemas)



Lilián Cámera

A continuación un texto homenaje del poeta cubano José Kozer:

CAMPANAS POR ANNE SEXTON

No hay, Anne Sexton, elefantes blancos ni leones antiguos.

Hay un elefante solo balanceándose sobre la tela de una araña, puede haber otros: y un león
(de Judea) vuelto etíope emperador
enclenque.

Tres aros de peligro en llamas: y son, santiamén del fuego la niña muere; fuego y murió;
elefante león padre niña en una u otra
concatenación (por mano propia o mano
natural) se despeñaron: notable ausenciade sentimiento en el fuego.

La carpa, desmontada: el poema, uno de tantos (carne de cañón de College): al fondo un payaso,
a sus espaldas la Astrosa (indiferente
a dimes y diretes, haciendo sus payasadas): el
volatinero (mise en ab&iciric;me) se esfumó: motas,
aún.

Tenemos, Anne Sexton, un punto en común: en las fotos la relación de la mirada con la sonrisa
es inexistente. ¿Hubiera sido mejor no dejarse fotografiar? Escucha: por ese camino
se acaba reconociendo la inutilidad del padre,
urdir ficción el circo, la propia invalidez de la
escritura: bien sabes que eso lleva al suicidio.

Existen, Anne Sexton, elefantes buenos, leones antiguos, altivos emperadores de Etiopía: hamadríades, Graham Bell, lugares
(¿de escritura?) mimados por la suerte:
Artemisa, Safo, las nereidas. Y el niño, Anne
Sexton, el niño que al nacer salió huyendo del
padre, reapareció de bucles y de traje verdeceladón,
capirote, rombos en el pantalón: y el atril detrás de
la pilastra (a solas) componer con letra escindida
aros de fuego, el fénix a su vuelo con letra reunida.




* Clínica neuropsiquiàtrica donde fue internada

6 comentarios:

sibila dijo...

un elefante atascado cerca de la ventana y las máscaras ocultas en el fondo de la casa. todo es posible si «el deseo de morir es rey».

Meridiana dijo...

Y el cerdo, y aquella que se deslava mientras él vuelve a su mujer y la foto de la madre a un costado del árbol de navidad.
Como siempre espejos y el poema y el deseo de morir.
Y de vez en cuando las gotas en las hojas, las palabras.

Lilián

sibila dijo...

veo que nos entendemos. eso me agrada.

Anónimo dijo...

Yo recuerdo muy bien ese poema "Cerdo", tenía unos versos:
"...tus ojos blandos como huevos,
cerdo, grande como un cañón,
cuán dulcemente yaces..."
quedé muy impresionado, ya que Ud. habla de espejos Lilián...

El Levitador

Jorge Alves dijo...

Muy bonito.

Meridiana dijo...

Gracias Jorge y a El Levitador por
el aporte de otro poema de Anne Sexton

Lilián