sábado, 19 de mayo de 2007

Cine: La Grieta del Tiempo





Es difícil poner en palabras la silenciosa poesía de “El Arco”. Película hecha de gestos, las miradas de los personajes se funden con la naturaleza, en un código de correspondencias. Las aguas quietas o embravecidas en el interior de sus protagonistas. Las imágenes multiplican una expresividad imposible de ser acotada por el lenguaje.
En el medio del mar se desarrolla un drama de amor, posesividad y celos, pegado a lo incestuoso. Un viejo pescador encuentra una niña pequeña y la cría durante años en su barco, aislándola del mundo. Sólo ocasionalmente recibe la visita de otros pescadores. Ella es su obra, a la que tiene derecho, y sueña con convertirla en su esposa cuando cumpla diecisiete años. Pero la llegada de la adolescencia y el enamoramiento de un joven introducen una fisura en esa relación compacta: la grieta del tiempo. La flecha se dispara con la tensión dramática del triángulo amoroso. La sabiduría se alcanza en el momento en que el anciano comprende que debe aceptar el ciclo de la vida. Pero su paso deja una marca en la joven, como si algo del padre fuera necesario para acceder a la plenitud del deseo en toda mujer.
La música arrancada al arco (en realidad, el director Kim Ki-duk decidió incluír dos piezas para cuerda interpretadas por un violín coreano) es el sonido exacto para las imágenes, que se entrelazan con delicadeza.
Las cuidadas actuaciones: Jeon Sung-Hwan como el viejo pescador y Han Yeo-Reum (quien compone a una muchacha inocente, de una extraordinaria sensualidad) brindan, junto a la excelente fotografía, escenas de alta calidad artística a este film, y lo convierten en una parábola del tiempo, cuyo tono poético bordea lo indecible de toda gran pasión.

Liliana Piñeiro.

4 comentarios:

(j.g.) dijo...

querida liliana, creo que "el arco", como el verdadero deseo angustia, transgrede y poetiza por igual.

José Manuel dijo...

No se si la foto de la escalera de manos con la chica sentada procede de la pelicula, pero es una de las imagenes mas fascinantes que he visto en mucho tiempo: las formas por separado son perfectamente reconocibles (los escalones, las manos, la chica), pero unidos de esa forma tan surrealista, te conduce a pensar que la chica esta sentada en una especie de zona de espera hacia no se sabe que... pero es visualmente notable.
Un saludo

Meridiana dijo...

Estimado j.g.:
puede pensarse un arco inexorable:dispara la flecha del deseo, desplazándose
continuamente...el tiempo y su inscripción.
Un saludo

Liliana.

Meridiana dijo...

José Manuel: gracias por su visita.
La foto, en efecto, no es de la película, pero representa, cabalmente, el espíritu de la misma...
Manos que se abren, vigorosas, como amparo para una joven mujer...antes del próximo peldaño...

Saludos

Liliana.