sábado, 7 de julio de 2007

"EN EL MUDO CORAZÓN DEL BOSQUE"


"Pues lo que importa no es la luz que encendemos día
a día, sino la que alguna vez apagamos
para guardar la memoria secreta de la luz. "
Jorge Teillier

LOS DOMINIOS PERDIDOS -1963

Su mundo de origen fue la frontera. Esa zona está entre el Bío-Bío y el Toltén. Un mundo al que Teillier volvió una y otra vez con nostalgia por el paraíso perdido. Su universo poético siempre está pleno de fantasmas, duendes, viejas cajas de música, estaciones de trenes y por supuesto, el sur real e imaginario que vivieron sus antepasados. Allí se radicó, en los últimos 10 años de su vida.
Dijo su amigo Francisco Véjar: "En esos predios tenía una pequeña casa de madera que fuera de un molinero muerto. En su pieza, rodeada de una enorme y selecta biblioteca, había puesto en los muros: postales, el equipo de fútbol de Polonia (con un autógrafo del entrenador), el equipo de Francia (sin autógrafo), unos dibujos a pastel hechos por su nieto y una foto de su abuelo francés. A veces estaba gran parte del día en el escritorio leyendo a sus preferidos, Novalis y Hölderlin, ambos románticos alemanes. La casa de campo era silenciosa, conversábamos alrededor de dos grandes chimeneas hasta altas horas de la madrugada. Me leía ediciones hechas por él mismo. Recuerdo una en homenaje a René Char, otra en homenaje a Elvis Presley, que según Teillier pertenecía como él a un "Club de los corazones solitarios". Recuerdo poemas inéditos que leía con voz catarrosa, interrumpido apenas por el incesante ruido de una cascada. Lo recuerdo haciendo traducciones de Pink Floyd y observando ensimismado a su gato Pedro: "Sabio budista Zen / que mira la lluvia / porque sabe que la lluvia existe". Creo que era una persona atípica en cualquier lugar del mundo. "
Una persona atípica, un poeta que realizaba múltiples versiones
de sus poemas, un ser encandilado por esa luz secreta, que nos
obsequió desde sus textos. Un solitario con un jardín de la
infancia perpetuo orillando los costados de las vías férreas.
Leer sus poemas es sentir el repiquetear de la lluvia sobre los
techos, la visión fugaz de un horizonte que se desvela en los
andenes vacíos. Oir el raspado de un bosque subterráneo
donde el lar se afinca como impronta de vida.
Mejor decirlo desde sus palabras mismas:
"no importa ser buen o mal poeta, escribir buenos o malos versos, sino transformarse en poeta, superar la avería de lo cotidiano, luchar contra el universo que se deshace, no aceptar los valores que no sean poéticos, seguir escuchando el ruiseñor de Keats, que da alegría para siempre. De qué le vale escribir versos a tanto personaje resentido, encerrado en una oscuridad sin puerta de escape, que vemos deambular por el mundo literario".
Y quedarnos con sus pasos serenos espejeando detrás de las sirenas de los trenes
Lilián Cámera
XXI

"But I wake to bitter winds"Henry Treece

Soñabas en una torre incendiada.
De tu estrella derribada
brotaría una extraña sangre.

En el pozo hecho para recoger
la plata centelleante de la estrella
contemplamos animales muertos.

Caballos encabritados
se abalanzan sobre nosotros
desde los espejos de sueños prohibidos.

Quizás será necesario perder hasta la casa natal.
Que nuestras manos no reconozcan nuestros rostros.
Que todos nos nieguen.

Salgamos a dar de comer a las ratas,
nuestras buenas amigas.
Cae, lluvia pulverizada
sobre huérfanos extraviados de un paraíso.

De Crónica de forastero, 1968.

6 comentarios:

(j.g.) dijo...

brindo meridianas porque cada estación de cada pueblo olvidado tendrá alguna vez su último tren...
y a su poeta para cantarle.

Meridiana dijo...

Y la infinita tristeza de sus andenes en la madrugada,
parten los trenes
parten las horas
y viajamos a toda
y a ninguna parte
queda el canto

Lilián

Meridiana dijo...

¿Qué es ser poeta? Teillier da la medida : tener ojos nuevos para lo sagrado que nos rodea y que ya no percibimos.
Saber que la lluvia existe.

Liliana.

sibila dijo...

qué bello es teiller en medio de la lluvia. gracias, lilián.

Meridiana dijo...

Sí, hay algo en su poesía que
tiene el mismo sonido de la lluvia,
un lugar de años perdidos para todos y un ansia de rescate, aquello que late en la "secreta casa de la noche"

Gracias Liliana y Sibila

Meridiana dijo...

"Quiza será necesario perder hasta la casa natal"
No imagino mayor exposición
No imagino mayor sensación de olvido
No imagino mayor intemperie.
Pero claro... Quizá sea necesario.
Sublime.
Vanesa Aldunate