martes, 5 de junio de 2007

ARTAUD: Clima de Epifania


“Me apasionó durante largo tiempo la pintura lineal pura, hasta que descubrí a Van Gogh. En lugar de líneas y formas, él pintaba cosas de la naturaleza inerte que parecían movidas por convulsiones”
Artaud: “Van Gogh, el suicidado por la sociedad”


¿Cómo sosegar los ojos? En cada parpadeo, un haz de luz desbarata las pestañas.
Acontecimientos. En el cruce entre pintor y poeta se oye la respiración agitada, el “clima de epifanía”.
Desde todos los ángulos posibles, Artaud recibe “ furiosa energía en reposo”.
Cava dentro de sí y a la vista queda su carne, objeto de metamorfosis.
El color hiere con el aliento espeso de la convulsión. Filoso puñal reluciente.
Impetuoso, el puño disecciona. Cada pincelada arrastra sangre fresca.

“La luz de la vela se hace oír...”

Y la pintura se agita en un acorde apasionado...
Agudizando los sentidos, la multiplicación es irresistible. El pintor y su ojo de carnicero “desatan al cuerpo del alma”. El oblicuo reflejo de su sol no perdona el rincón más oscuro. Océano olvidado, la tierra encresta su ola. Y la naturaleza entrega su secreto, la profecía de su corazón.
Bendito desarreglo.
Celebremos las incisiones, estremecen lo inerte.

“Dibujar es corroer ese muro invisible que se interpone entre lo que se siente y lo que es posible hacer”

Atreverse con desesperación y bajar el cielo al alcance de la mano.
Jadear sobre el mundo para fecundarlo.

Artaud crispa la palabra, rasga los tejidos, abre zonas saqueadas. Escribe desde los destellos una fulgurante imprecación. Brama, y extrae de cada lienzo su aullido.

Otros girasoles nos esperan. Van Gogh invadió nuestra retina, como quien impone el amarillo, y sus cuervos huelen nuestra carne, ensuciando el cielo de presagios.
Hemos sido suicidados, y no lo sabíamos.

Liliana Piñeiro.

5 comentarios:

Adara dijo...

Hablando de convulsiones...
Bellísimo Liliana, con un don especial para escribir desde éstos ángulos. Un ojo cinematográfico que mira a Van Gogh, a Artaud y a su mismísima mirada.
Cuantas cosas piden su convulsión y algunos no la percibimos!!!
Adara

Anónimo dijo...

Verdaderamente, ese cielo de Van Gogh implota en el cuerpo, sus cuervos acechan lo indecible, revolotean sobre los huesos de nuestros días.
Muy buen texto Liliana

El levitador

Meridiana dijo...

Adara: estremecernos ante la belleza, hasta la convulsión...
¡Bendito desarreglo!

Liliana.

Meridiana dijo...

Al Anónimo Levitador: gracias por su comentario.
Levitar puede ser una experiencia sagrada...Ud. ayuda a lograrla?

Anónimo dijo...

Lamento decirle que no puedo enseñarle nada Meridiana, mi levitación tiene que ver con extraños experimentos. Creo que a causa de la tecnología, logré ser
un brujo de la tribu, pero no me dieron el don de transmitirlo.
En algún momento le expicaré con mas detalle

El levitador