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lunes, 10 de enero de 2011

SIESTA


















tristeza
de dejar la casa en la orilla
sin mí
Caronte
rema y rema
tristeza de partir sin mí
el sol
diluvia en los ventanales
el roble relumbra
la mano del niño
aferra el lápiz
comienza la tarea
yo me hundo
en la oscuridad
Caronte
rema y rema
el frío
de las sábanas me ahoga
la oscuridad
fría
repta
se filtra por debajo de la puerta
el llanto de la beba
un timbre o un portazo o qué
Caronte
rema y rema
olor ciego a noche estancada
efluvios acres
miedo
voluntad asesinada
sin mí
Caronte rema rema jadea rema jadea rema


María Julia De Ruschi
Salir de Egipto. Ediciones bajo la luna, 2007

Ver biografía en meridiana bis bajo la etiqueta Maria Julia De Ruschi

Vanesa Aldunate

jueves, 17 de diciembre de 2009

NOCHE OSCURA



Este trabajo propone una mirada entre San Juan de la Cruz (1542 – 1591) y María Julia De Ruschi (1951) en sus poemas Noche Oscura. Trazo una serie de ejes que son comunes a ambos autores, literales o aludidos, y se realiza un análisis de cada uno de ellos a partir de la lectura de Palimpsestos de Gerard Genette que define intertextualidad como una relación de co-presencia entre dos o más textos, es decir, como la presencia de un texto en otro con referencia explícita o no. Los poemas se encuentran separados por estrofas para la mejor interpretación del análisis.



Asimismo, presentamos una serie de aclaraciones para comprender la simbología que
San Juan despliega a partir de El Cantar de los Cantares del Antiguo Testamento, a saber:
(Estrofa 6) los cedros símbolo lo eterno
(E.7) el aire de la almena símbolo del soplo del espíritu santo
(E.8) las azucenas símbolo de la pureza


Los ejes, por otra parte, son:

La luz
Los gritos
La asfixia
Los latidos
La “Noche Oscura”


En San Juan de la Cruz la luz es la guía (E. 3) que reside en el corazón, lo lleva en la noche oscura e incierta, hacia el encuentro, hacia el lugar preciso donde él espera.
En (E. 7) sugiere la representación de un grito, ahogado en la caricia del amado, tan potente que quita la posibilidad del sonido dejándolo en suspenso, llegando así al comienzo del éxtasis.
La asfixia se manifiesta (E. 7) en la interrupción de todos los sentidos al alcanzar el éxtasis. Se deja olvidar y se reclina sobre su amado. Es un hecho excepcional y feliz.
Los latidos son aludidos (E. 3) en el corazón ardía y (E. 6) el pecho florido como muestra de la aceleración, de la inflamación que siente mientras busca al amado para el cual está totalmente reservado.
La “Noche Oscura” simboliza lo desconocido e incierto, entonces San Juan se lanza a la búsqueda. Después se transforma (E. 3) en la Noche Feliz ya que junta a los amados y hacia el final en la Noche Amada (E. 5) que permite la unión y la entrega. Evoca los meses de prisión en la celda deseando su unión con la luz divina.

Por su parte, en María Julia De Ruschi la luz reside en la ilusión, (E. 4 final) también es la dicha, la guía, pero a diferencia de San Juan no la encuentra. A cambio encuentra la espalda (E. 5) que afrenta la esperanza, hermana de la luz.
El grito (E. 4) también es ahogado, y a la vez paralizado, ciego y se multiplica al sublevarse. Se transforma en eco de todo lo que escucha y siente, se magnifica para culminar en la espera de una ilusión.
El grito muere en la esperanza eterna golpeado contra la garganta.
La asfixia (E.3) es el recuerdo de una promesa y un perdón, escena que se repite. No es una sensación de felicidad sino el reconocimiento de su propio error, aquel que coarta hasta su voluntad por medio del silencio de la amenaza (E.2) y la imposibilidad que genera.
Los latidos (E.6) son el estremecimiento, el espanto que todo lo turba y oscurece.
La “Noche Oscura” representa el miedo, el silencio, el horror que tiñe todo (E. 6) la paralización y el abandono de la voluntad.

En ambos autores, hacia el final de los poemas hay un acercamiento a la muerte al que se llega desde un lugar erótico. Por un lado, San Juan se entrega totalmente (E. 8) y se deja olvidado en la pureza, reclinándose sobre el amado en la suspensión de todos los sentidos; se sacrifica en su erotismo. A partir del momento en que San Juan se encuentra privado de la libertad y sometido a maltratos se produce el abandono total del cuerpo (es por ello que puede soportar las vejaciones) se desprende de todo lo material colocándose así en un estado de soberanía. San Juan se encuentra en la oscuridad de la celda pero en un estado de iluminación que le permite el ascenso del espíritu. Por el otro, De Ruschi hace una revisión de aquellos aspectos que todavía ama (E. 6) la boca, los ojos hasta que descubre el espanto y la diferencia entre la vida y la muerte, pero no las logra separar, anulando y aniquilando de ésta manera su voluntad, lo cual equivale también a su sacrificio. Se encuentra en una oscuridad interna, que no le permite la redención. Entonces invierte el sentido de Noche Oscura que en San Juan sufre transformación

Cerremos entonces esta micro-lectura con un pasaje de Bataille El Erotismo (capítulo IX “La plétora sexual y la muerte”) a modo de iluminación sobre la experiencia “mística” que también se produce en la lectura:
“La actividad erótica no siempre posee abiertamente el aspecto nefasto, pero profundamente, ella es lo que impulsa al placer. Lo mismo que, cuando nos percatamos de la muerte, nos quita el aliento, de alguna manera, en el momento supremo, debe cortarnos la respiración.
El ser en verdad se divide, su unidad se quiebra, ya desde el primer instante de la crisis sexual. En ese momento la vida pletórica de la carne topa con la resistencia del espíritu. Ni el acuerdo aparente basta; la convulsión de la carne, mas allá de consentimiento, exige silencio, pide la ausencia del espíritu. El impulso carnal es singularmente extraño a la vida humana; se desencadena fuera de ella, con la condición de que calle, con la condición de que se ausente. La teología cristiana, en efecto, asimila la ruina moral consecutiva al pecado de la carne con la muerte.
Hay casos donde, sin la evidencia de una transgresión, ya no experimentamos ese sentimiento de libertad que exige la plenitud del goce sexual. De tal manera que, a veces, al espíritu hastiado le es necesaria una sensación escabrosa para acceder al reflejo del goce final. “El erotismo deja entrever el reverso de una fachada cuya apariencia correcta nunca es desmentida; en ese reverso se revelan sentimientos, partes del cuerpo y maneras de ser que comúnmente nos dan vergüenza”

©Vanesa Aldunate

domingo, 1 de noviembre de 2009

DURMIENDO CON EL ENEMIGO



"Porque tú sola, querida entre las mujeres, has tenido el coraje
de liberar a tu marido del Hades, con el precio de tu vida"
(Euripides, Alcestis 460)

María Julia de Ruschi toma el mito de Alcestis, para reflejar
sin sentimentalismo ni regodeos innecesarios, la violencia que
sufren muchas mujeres y niños en el entorno familiar.

Los poemas atraviesan el desgarro de un yo lírico, cuyo eje
en el miedo y la humillación, revelan un dolor "o lo que el dolor
desordena/el caos en el dolor/o el caos que el dolor genera/
el agua de la noche,/el agua silenciosa
" y que según la autora
"es el trabajo de las palabras".

En un tono elegíaco, de respiración entrecortada, los versos
nos harán descender a la noche más cerrada, la que opera
detrás de la puerta del hogar, plena de asfixia y complicidades.

El grito que crea el desamor, la incredulidad y el infierno,
asumen la máscara de la abnegación, para quien como Alcestis
se sacrifica y vuelve del Hades: "atravesando el silencio/siento
navegar/ mi vida/atravesar la muerte/volver con palabras"

Sin Heracles que pueda rescatarla, esta Alcestis pide "salir
de Egipto",
como los judíos que huyeron de la opresión y el horror,
reclama para sí la oportunidad de dejar atrás ese "pozo oscuro donde
no me miraré más".

Nacida en Buenos Aires en 1951. Tiene tres hijos. Ha publicado los libros de
poesía: Polvo que une (Premio Leopoldo Panero 1975, Ediciones Cultura
Hispánica, Madrid, 1975), Et amava (Zona Franca, Caracas, 1979), Artemis
cantando, Artemis (Monte Ávila, Caracas, 1982) traducido al italiano por
Elémire Zolla, La mujer vacilante (Grupo Editor Latinoamericano, Buenos
Aires, 2003). Ha traducido a Sylvia Plath, Tulipanes y otros poemas
(Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1988) y a Mario Luzi,
Viaje terrestre y celeste de Simone Martini (Premio del Ministerio de Rela-
ciones de Italia, 2002, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2002).
Formó parte del comité de redacción de la revista Último Reino.


"a quienes en los Campos para la Mujer
nos ayudan a salir de Egipto"


Alcestis, 1

ése es el tirano,
ése, a quien cuidaste como a un hermano pequeño
ése,
el incestuoso, que no se arrancará los ojos
para ver
golpeará tu cabeza
intentará cegarte
para no oír su nombre
de tus labios
no subas al lecho, negro altar
poco vale para él otra vida
la vida de una mujer, menos aun
querrá quemar tus manos, tus labios
tus palabras
sentimental, tierno, seductor
soplará amorosamente tus cenizas
¡cuídate!
de quien vuelve la espalda
al furor de una luz griega
saciando a los dioses


Alcestis, 2

más de veinte años de cárcel
salís así aturdida o quizás
ves que el palomino
ya es una hermosa paloma
negra
que otea desde el balcón
esperando
la hora del primer vuelo
lustrosa alerta erguida
la paloma
Alcestis
más de cien, mil años de cárcel
ahora
no subirás a la pira
cual viuda hindú
mantuviste la palabra dada
cuidaste el nido
el pesebre
la manzana
ahora
sueña
vuela
Alcestis
una neblina suavísima cubre la cima
de los edificios más altos
la calle se mece húmeda
la vieja ciudad es nueva
ya no conocés a nadie
el tiempo se lava las manos
pero ¡qué bueno! ¡el aire! ¡el aire!
música
la luna entre las palmeras
la mano de tu hija en tu mano

(continuación poemas )


María Julia de Ruschi
Salir de Egipto, Buenos Aires, bajo la luna, 2007

foto de: Vitamina D- serie Las Oscuras

Lilián Cámera