Un extraño aviso convoca a un grupo muy heterogéneo
de escritores.
Un retiro. Un lugar donde trabajar y dedicarse a escribir
Poesía. “Poesía Bonita”. Al mando de un anciano
moribundo, el Sr. Whittier, sin contacto con el mundo
exterior, aislados, el Gran Hermano de la Alta Literatura.
Un micro los pasará a buscar y uno a uno, subirán los
personajes de los que nunca conoceremos sus nombres
reales. “Etiquetas tontas”. Nombres que se nos ocurrían”.
Así “El Casamentero” -
“El Eslabón Perdido” – “El Conde de la Calumnia –
“La Hermana Justiciera” - “La Madre Naturaleza” –
“San Destripado” – “El Duque de los Vándalos” –
“El Agente Chivatillo” – “La Dama Vagabunda” –
“El Chef Asesino” – “Miss América” -
“El Reverendo sin Dios” – “La Directora Denegación” –
“La Señorita Estornudos” – “La Baronesa Congelación” –
“ La Señora Clark” - “La Condesa Clarividencia” –
“La Camarada Sobrada” y la gata Cora.
Todos dispuestos a escribir en un viejo teatro abandonado,
su “Obra Maestra”.
Pronto se darán cuenta que la comida, la electricidad y otros
suministros escasean, pero no habrá donde correr.
“En el espacio exterior nadie escuchará sus gritos” decía la
propaganda de Alien el 8ºvo. Pasajero, aquí en el espacio
interior nadie los escuchará caer, presas de su propia trampa.
Una sátira sobre las ansias de notoriedad que ganan a muchos
escritores y poetas, la palabra arrastra una maquinación que
excede al monstruo de los pasillos.
Dieciocho historias de vida, bienaventurados en la ruta
perdedora, pequeños y grandes cobayos, demostración de la
traición de los fantasmas.
Cada Capitulo de esta obra de Terror comienza con un…
Poema y luego el relato que desarrolla cada uno de los
protagonistas. Sutilezas para tratar, allí donde lo innombrable
acecha, de jugar haciendo fintas con la Muerte.
Palahniuk demuestra que no hay género bastardo y que la
poesía puede hacerse justamente allí, donde algo tritura un
sentido aceptado.
Tal vez la clave, este ahí, en la tragedia de saber hasta donde
se puede llegar por escapar de lo que aguarda detrás de la
puerta , en aquello que el anciano moribundo
les revela:
“ ¿Cómo viviríais?”, pregunta el Sr. Whittier.
Si pudierais no morir.
DE INCÓGNITO
Un poema sobre la Madre Naturaleza
“Intenté hacerme monja – dice la Madre Naturaleza-, porque
necesitaba esconderme.”
No contaba con la prueba de drogas.
En el escenario, la Madre Naturaleza, con enredaderas de
graffiti de henna roja en los brazos. Desde las yemas
de los dedos
hasta los tirantes del vestido amplio de algodón con
estampados psicodélicos de todos los colores.
Alrededor del cuello, un collar de campanillas rituales
le ha puesto la piel
verde. Su piel reluciente de aceite de pachuli.
“¿Quién se lo imaginaba?- dice la Madre Naturaleza-, Y no
solamente
análisis de orina.”
Dice: “Te analizan el pelo y te cogen muestras de las uñas.”
Dice: “Sin contar la comprobación de antecedentes.”
La cláusula moral. La comprobación de antecedentes.
La comprobación de crédito bancario. El código de
Vestimenta.
De pie en el escenario, descalza, en vez de un foco,
En vez de una sonrisa o un mohín, sobre la cara se le
proyecta
un fragmento del cielo nocturno de una película.
Una galaxia llena de estrellas y lunas.
Con los labios rojos por el zumo de remolacha. Con los
párpados pintados de polvo amarillo de azafrán.
Bajo una máscara movediza de nebulosas rosadas. De
planetas con anillos y cráteres.
La Madre Naturaleza dice: “Piden demasiadas cartas de
recomendación”.
Además de una prueba con polígrafo. Cuatro documentos
con foto.
“Cuatro”, dice la Madre Naturaleza, levantando los dedos de
una mano pintados con henna. Sus
pulseras de alambre y de plata sucia con campanillas de
viento tintineantes alrededor de la muñeca.
Dice:”Nadie tiene cuatro documentos con foto…”.
Para hacerse monja, dice, tienes que hacer un examen escrito,
peor que la
selectividad y la reválida juntos. Y lleno de problemas para
pensar como:
“¿Cuántos ángeles pueden bailar en la punta de un alfiler?”.
Todo esto, dice la Madre Naturaleza, solamente para averiguar:
“Si te estás casando con Cristo porque te acaban de dejar”.
Con el pelo largo apartado de la cara, trenzado y cayéndole
por la espalda
la Madre Naturaleza dice:
“Por supuesto suspendí. No solamente la prueba de drogas:
lo suspendí todo”.
No solamente como monja, sino durante la mayor parte de
su vida…
Se encoge de hombros, con la piel pecosa bajo los tirantes
psicodélicos:
“Así que aquí estoy”.
Con las constelaciones moviéndose y arrastrándose sobre su
cara, la Madre Naturaleza dice:
“Todavía necesito un sitio donde esconderme”.
Chuck Palahniuk
Fragmentos del Libro : Fantasmas (2005)
(enlace con poema REFLEXOPUTA - inspirado en Madre
Naturaleza)
Lilián Cámera