
El título de este film es revelador : indica la operación que el cineasta taiwanés Hou Hsiao Hsien realiza magistralmente: condensa los ciclos vitales en algo más de dos horas de película. Aquí la cámara fija es un testigo, deja al tiempo como variable, y esa variable es el objeto de filmación.
Una familia china es el escenario donde somos arrojados a la experiencia del transcurrir. Allí se juega la tensión entre lo singular y lo universal, tensión que el director , a sabiendas de su carácter irresoluble, no puede menos que sostener. La infancia, la adolescencia, la enfermedad y muerte de los mayores giran en una rueda aceitada por la transmisión oral de los recuerdos familiares, enhebrados a la historia de Taiwán.
Y si las anécdotas tocan lo universal de estas experiencias de vida, crecimiento y muerte, ensambladas al mismo tiempo en las distintas generaciones, el afecto atraviesa las escenas por medio de una emoción contenida, que sólo la muerte parece soltar. Cabe aquí no confundir expresividad con profundidad. Los sentimientos arrasan, pero nadie sabe bien qué hacer con ellos. El pudor encubre la intensidad .
“El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil a mi padre” nos dice el poeta peruano César Vallejo. Esta película logra la imagen justa para ese cambio de perspectiva que se va dando con el paso de los años. Hou Hsiao Hsien, como Vallejo, poetiza el tiempo.
Liliana Piñeiro.
Una familia china es el escenario donde somos arrojados a la experiencia del transcurrir. Allí se juega la tensión entre lo singular y lo universal, tensión que el director , a sabiendas de su carácter irresoluble, no puede menos que sostener. La infancia, la adolescencia, la enfermedad y muerte de los mayores giran en una rueda aceitada por la transmisión oral de los recuerdos familiares, enhebrados a la historia de Taiwán.
Y si las anécdotas tocan lo universal de estas experiencias de vida, crecimiento y muerte, ensambladas al mismo tiempo en las distintas generaciones, el afecto atraviesa las escenas por medio de una emoción contenida, que sólo la muerte parece soltar. Cabe aquí no confundir expresividad con profundidad. Los sentimientos arrasan, pero nadie sabe bien qué hacer con ellos. El pudor encubre la intensidad .
“El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil a mi padre” nos dice el poeta peruano César Vallejo. Esta película logra la imagen justa para ese cambio de perspectiva que se va dando con el paso de los años. Hou Hsiao Hsien, como Vallejo, poetiza el tiempo.
Liliana Piñeiro.