
Rueda contra fuego de infancia
calcinadas claves musicales desórdenes convulsos condenados
Roe la corona con las lágrimas del hueco
La capa se arrastra en el fango
Y pies quedan chicos en el Océano perdido
Clama con la cruz la clavija que tensas
El relámpago llega tarde al rebaño de ausencias
Vuelca el día hazlo noche
Ilústrame con los labios
Refúgiate en el centro de tu espacio sollozando
alfombra de piel que has de pisar
Vanesa Aldunate
4 comentarios:
Vanesa, increíble poema, es Ud. tan vísceral (y no es redundancia
de otros textos suyos que he leído)
y tan oscura...
Me impresionó la elección de la imagen, un enlace particular
porque esta condena, excede creo yo, la cuestión religiosa.
Es una condena metafísica, un dolor
muy presente en todos sus poemas.
Realmente conmovedor
El Levitador
Vanesa, que gusto dejarme llevar por tus palabras, siempre me llevan a un lugar de extraño brillo
y comunión.
Serán esas sombras de la Cruz? será la monja?
Besos
Lilián
Levitador: Gracias por sus palabras, es estimulante saber que se causa en el otro. Me gusta su comentario.
Querida Lilián: "Debe ser la descalza peregrina de mármoles fingidos que habita y mora algunas veces tu condena"
"Siempre se entretejen aquellas palabras que no dejamos ver pero que nos poseen"
Muchas Gracias a ambos.
Vanesa Aldunate
"Vuelca el día hazlo noche"
El poema se encuentra a sí mismo en esa súplica dolorosa: Señor, danos una señal...
Liliana.
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