lunes, 9 de julio de 2007

CONDENADOS



Rueda contra fuego de infancia
calcinadas claves musicales desórdenes convulsos condenados

Roe la corona con las lágrimas del hueco

La capa se arrastra en el fango
Y pies quedan chicos en el Océano perdido

Clama con la cruz la clavija que tensas


El relámpago llega tarde al rebaño de ausencias
Vuelca el día hazlo noche

Ilústrame con los labios

Refúgiate en el centro de tu espacio sollozando
alfombra de piel que has de pisar


Vanesa Aldunate

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Vanesa, increíble poema, es Ud. tan vísceral (y no es redundancia
de otros textos suyos que he leído)
y tan oscura...
Me impresionó la elección de la imagen, un enlace particular
porque esta condena, excede creo yo, la cuestión religiosa.
Es una condena metafísica, un dolor
muy presente en todos sus poemas.
Realmente conmovedor

El Levitador

Meridiana dijo...

Vanesa, que gusto dejarme llevar por tus palabras, siempre me llevan a un lugar de extraño brillo
y comunión.
Serán esas sombras de la Cruz? será la monja?

Besos
Lilián

Meridiana dijo...

Levitador: Gracias por sus palabras, es estimulante saber que se causa en el otro. Me gusta su comentario.
Querida Lilián: "Debe ser la descalza peregrina de mármoles fingidos que habita y mora algunas veces tu condena"

"Siempre se entretejen aquellas palabras que no dejamos ver pero que nos poseen"
Muchas Gracias a ambos.
Vanesa Aldunate

Meridiana dijo...

"Vuelca el día hazlo noche"
El poema se encuentra a sí mismo en esa súplica dolorosa: Señor, danos una señal...

Liliana.