domingo, 15 de abril de 2007

MADRE E HIJO, EL BUEN SENTIDO





Por omisión o exceso. Por mandatos inexcusables. Por deseos transmutados. Por envidia.
Por melancolía. Por duelos inconclusos. Las madres de algunos poetas tuvieron una impronta
en el estallido de la lengua que sus hijos erizaron.
Recordemos a Celan y el mandato materno de cristalizar su horror en la lengua de sus verdugos. Aceptación del destino que intentó eludir al escapar de los nazis y bajo el que sus padres fueron asesinados en los campos de concentración.
Hoy 15 de abril se cumple un nuevo aniversario de la muerte de César Vallejo.
Adelantado por su propia poesía, su final en Paris, teje alianza con esa madre que aparecía en numerosos poemas.
En el bello " El buen sentido" Vallejo la desviste, la coloca como la mujer de su padre
y se deja mirar por los ojos que perciben los años y el cansancio. Inversión de roles, no es la mirada suya sobre la cabeza llena de canas o las arrugas maternas. Es la madre entristecida
por el agobio existencial del hijo, que nota el paso implacable del tiempo y las penurias.
En el negativo de estas fotografías de instantes, podríamos citar las poetas y la forma que eligieron para hablar de sus hijos. Desde los poemas desvastadores de Sylvia Plath en Tres Mujeres (donde el horror a la maternidad se plasma en una subversión del supuesto instinto de crianza de la hembra) pasando por la militancia femenista de Adrienne Rich o la belleza mordaz de Casa de Cuervos de Blanca Varela.
Lilián Cámera

2 comentarios:

(j.g.) dijo...

cuando pienso que la madre de rilke vestía a su hijo de mujer en reemplazo de su hermana muerta y que prontamente el padre lo alistó en el ejército...no es de admirar que el bueno de rainer haya escrito sus elegías en lugar de ponerle una molotov a la sagrada institución de la familia?

Meridiana dijo...

Tal cual mi estimado, pienso yo también en Anne Sexton y su poema Nochebuena, dedicado a ese "filoso diamante" que fue su madre:
"Tú que me arreaste,
te vil tal cual fuiste:
y pensé en tu cuerpo
como quien piensa en homicidio..."
o en Gerard de Nerval y su orfandad a los dos años o en Alejandra y esa foto en brazos de su madre...
Es de admirar que fueran terroristas de la palabra y no psycho killers disparando en las universidades.