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viernes, 14 de marzo de 2008

EL IMPERIO DE LOS SIMULACROS




No hay mucho disponible de Cherryh en Argentina, solo su Saga de
Chanur, curiosamente una obra menor. Un día cayó en mis manos
muy recomendada, Cyteen, que en España se editó en tres
volúmenes. Y se convirtió en una de mis novelas favoritas.
Pero esta vez la experta es otra, aquella amiga que tanto me había
hablado de esta historia y que tuvo la fortuna de poder leerla en su
idioma original (sabemos lo que las traducciones pueden hacer o
des-hacer).
Las preguntas se trate de Ciencia Ficción, Filosofía o Poesía (y aquí
hay un poco de todo esto) son las mismas, nosotros podemos
interrogarnos de manera diferente.
Los dejo pues en compañía de lo posible e imposible:

Lilián Cámera



"Alcanzar la vida eterna. O por lo menos, la juventud eterna. Desde lo profundo de la Historia es el deseo primero y último, el que empuja a los hombres a la hazaña. Gilgamesh fue en busca de los mismos dioses para robarles el secreto de la inmortalidad. Fausto vendió su alma a cambio de juventud. Más de tres mil años separan al gran poeta anónimo del gran Goethe, pero el conflicto es el mismo: perdurar, a cualquier costo.. Por supuesto, la inmortalidad ya estaba más o menos prevista. "Creced y multiplicaos", "el llamado de la especie" y demás que nos hacen transmitir nuestra carga genética de generación en generación. Pero al humano no le basta con asegurar la continuidad de la especie: pretende la continuidad del individuo. Se anhela la eternidad de la carne. La materia ante todo.
Tan atractivo resulta ese estilo de inmortalidad que empujó a la ciencia a arrasar con sus propias fronteras. Así, lo que en una época fue literatura de ciencia-ficción, Crick y Watson demostraron que era nada más que química; Wilmut y Campbell dieron un paso más adelante y consiguieron replicar exactamente a Dolly desde el primer hasta el último nucleótido mediante lo que conocemos como clonación (del griego "klon": retoño). ¿Un pie en el umbral de la eternidad? Casi. Dejando de lado los molestos pruritos éticos y morales, podríamos arriesgarnos a decir que la eternización de los seres humanos está al alcance de la mano. Por lo menos, en su constitución genética o genotipo y su aspecto exterior o fenotipo. Conociendo a la especie, podemos asegurar que vamos por el buen (?) camino: hemos logrado fotocopiarnos. Sólo que el fascsímil no basta. Es nada más que una "réplica parental", según la definición de C.J.Cherryh. Y no alcanza. Para que el ser perdure, debe perdurar también la mente. ¿Se puede clonar la mente? ...


...Pero, ¿a qué precio? ¿Dónde queda el libre albedrío, si nos vemos obligados a revivir una y otra vez la vida del "original"? ¿Cuándo comienza la vida del nuevo ser, si debe repetir sin lugar a error la de otro a quien sucede? ¿Cómo escapar a esa planificación absoluta? El razonamiento del planificador es impecable y no habría modo de escapar, salvo por un pequeñísimo error. El error de Kant. "...

Mónica Sacco

(leer texto completo)

domingo, 15 de julio de 2007

DOMESTICIDADES PELIGROSAS


Qué hace que una mujer aguante por años el maltrato y en un
instante se rebele contra la crueldad del amo?
Qué pasa cuando ese instante es fruto de una maduración sigilosa
y se mixtura con anhelos e impulsos consumistas de una clase
media degradada?
En 1977 en su Álbum "Películas" Charly García y La máquina de
Hacer Pájaros cantaba a Marilyn y a las mujeres agobiadas por
un sino de claudicación:



"La cenicienta nunca fue feliz
siempre fue una fregona vuelta princesa.
Las mujeres vienen al mundo sin saber por qué
ni ellas tampoco entienden el significado
y viven en jaulas sin sol y aman con el corazón.
Esto no es un juego, nena, estamos atrapados.
Por eso quémate en el fuego fatuo, báñate en el verde lugar,
pero vuelve pronto a casa,
todos tenemos hogar..."

Es cierto, estamos atrapados, que cada quien elija la manera
de salir, nuestra invitada de hoy nos muestra una forma,
A continuación un fragmento del cuento " El Televisor Nuevo"
elegido a tono con una tarde de fútbol y capas caídas.
La pasividad también puede ser un arma extrema
Lilián Cámera
"El mueble resumía su vida y cómo le había ido en ella. A ella le hubiera gustado comprar uno nuevo, brilloso, bajito, con cajones y puertitas para preservar el deterioro de la vajilla de miradas indiscretas. O el lavarropas automático, sueño inalcanzable que las puyas maritales habían convertido en entelequia de una mente enfebrecida por la ambición.
Tan ensimismada estaba que su marido tuvo que aullar dos veces pidiendo el mate, antes de que ella se diera cuenta de que le estaba hablando. Se lo alcanzó y él tanteó el aire para agarrarlo, sin despegar los ojos de la pantalla monstruosa que transmitía la previa al partido.
- Está frío,- se lo devolvió brusco.
- Bueno, voy a calentar el agua. De paso le cambio la yerba.
El gruñó y se acomodó en el sofá veterano de varias campañas. También podrían haber comprado un juego de sillones. No muy grande, claro, porque no entraba, pero un sofá chiquito y dos silloncitos lindos con tapizado floreado, como había visto en la mueblería de la avenida. ¿Hacía falta un televisor nuevo, tan grande? Él se había puesto furioso. ¡Ella no entendía nada, nada!
- ¡El mundial se juega cada cuatro años y la tipa quiere verlo en un televisorcito de mierda!La discusión había ido subiendo de tono hasta el clímax habitual. Ella se había quedado en casa con hielo en el ojo y él se había ido a la casa de artículos del hogar..."