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miércoles, 17 de diciembre de 2008

TODOS LOS TIGRES EL TIGRE


DREAMTIGERS

En la infancia yo ejercí con fervor la adoración del tigre: no el tigre overo de los camalotes del Paraná y de la confusión amazónica, sino el tigre rayado, asiático, real, que sólo pueden afrontar los hombres de guerra, sobre un castillo encima de un elefante. Yo solía demorarme sin fin ante una de las jaulas en el Zoológico; yo apreciaba las vastas enciclopedias y los libros de historia natural, por el esplendor de sus tigres. (Todavía me acuerdo de esas figuras: yo que no puedo recordar sin error la frente o la sonrisa de una mujer.) Pasó la infancia, caducaron los tigres y su pasión, pero tadavía están en mis sueños. En esa napa sumergida o caótica siguen prevaleciendo y así: Dormido, me distrae un sueño cualquiera y de pronto sé que es un sueño. Suelo pensar entonces: Éste es un sueño, una pura invención de mi voluntad, y ya que tengo un ilimitado poder, voy a causar un tigre.¡Oh, incompetencia! Nunca mis sueños saben engendrar la apetecida fiera. Aparece el tigre, eso sí, pero disecado o endeble, o con impuras variaciones de forma, o de un tamaño inadmisible, o harto fugaz, o tirando a perro o a pájaro.

Jorge Luis Borges
El Hacedor (1960)

La fascinación de Borges por este felino excepcional lo acompañó desde la primera infancia,cuando ve por primera vez una lámina en la Enciclopedia Británica y aparecerá una y otra vez en sus relatos y poemas. Pero no es el único poeta, mucho antes William Blake (1757-1827) y mucho después Miguel Angel Bustos (1932-1976) sucumbieron a esta fígura mítica. Exploremos todos estos tigres, ¿cuál es el tuyo?



el otro tigre (j. l.borges)
los patios del tigre (miguel a.bustos)
el tigre (william blake)

Lilián Cámera
Imagen: Salvador Dalí, El tigre real

sábado, 28 de julio de 2007

Miguel Angel Bustos: PROFECIAS Y TEMBLORES



Adentrarse en la obra de Miguel Angel Bustos (1932-1976), es abrir la experiencia al misticismo de la palabra. Poeta desaparecido por la dictadura militar argentina en 1976, publicó cinco libros: “Cuatro murales” (1957), “Corazón de piel afuera”(1959), “Fragmentos fantásticos”(1965), “Visión de los hijos del mal”(1967) y “El Himalaya o la moral de los pájaros”(1970), además de diversas notas y artículos publicados en diarios y revistas de la época.
Su amigo Leopoldo Marechal lo llamó “el místico salvaje”. Su poesía atraviesa varios estados: ora susurra en voz queda, como en “Poema en voz baja”: “Me acosté/ en silencio/ me levanté/ en silencio/ salí al sol del silencio./ Esta es mi patria/ la tierra sin lengua./ Muramos/ con el trueno/ el simple trueno de la sangre/ mi amor.”; ora profetiza su propia muerte(con resabios de la poesía de Celan), al homenajear a los muertos de los campos de concentración nazi, en “Mirando las fotos”: “Qué han hecho de nosotros/ qué es aquel sangriento alambre de huesos/ quebrados en el horizonte./Silencio/ sobre el polvo/ silencio/ cae la lluvia y la música lejana/ sobre los campos./ Fue tan viva la muerte/ que en estas tierras de paz dormida/ se alzó y murió mil veces mi corazón.”
Con influencias rimbaudianas, “El Himalaya o la moral de los pájaros” localiza un paisaje grandioso: pulsa el tono de la Conquista , que acalló tantas voces, y hace con la palabra el silencio siniestro de la tierra arrasada:
“En la superficie del mercurio frutos y ramas golpeaban el barco, sin ruido. Y un río de aguas blancas devoraba el mar mineral. Aquel sol de Justicia se elevó sobre los volcanes y las nieves en busca de un refugio de salvación. Y en la mañana primera de la conquista sólo hablaron los pájaros”.
Atravesado por las tragedias del país , el poeta enhebra su compromiso político en una trama cuya delicadeza posibilita vivenciar el dolor, que se alza desde el paisaje, por los compañeros caídos. Así escribe en “Sangre de Agosto” (dedicado a los fusilados de Trelew):
“Puede la nieve cubrir la tierra por un siglo/ trazar el frío un jardín de flores azules en el hielo/ mientras el desierto soporta la hambrienta luz del cielo blanco.”
¿Herético, cultor de una religiosidad pagana?. Miguel Angel Bustos (quien se declara Antiverbal), toma de la palabra poética su costado sagrado y profético:
“Sólo el instante de una vocal es eterno. Pues lleva el poder divino. Cuando una profecía se hunde en una montaña, ésta conoce curvas ignoradas por su estructura. Sólo el temblor sobrevive a los años. El temblor del hombre es una profecía.”

Liliana Piñeiro.