Mostrando las entradas con la etiqueta Paul Verlaine. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Paul Verlaine. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de junio de 2009

VERLAINE TRADUCIDO POR HERNÁNDEZ

Las dos mujeres- 1958- Rafael Zabaleta


Verano

Y la niña, perturbada
Por la hormigueante caricia
De su amante que jadeaba
Respondió: Me muero, ¡oh delicia!

Me muero, oprimida y sofocada
Por tus pechos opulentos,
Por el perfume violento
De tu carne que me embriaga.

Tiene tu carne el sombrío encanto
De las maduraciones estivales:
Algo de ámbar y de sombra un tanto.

Tu voz truena en los vendavales,
Y tu cabellera sangrienta
Brilla de pronto en la noche lenta.

Paul Verlaine
Traducción: Juan José Hernández


Per Amica Silentia

Los largos cortinados de blanca muselina
Que el velador, aunque apenas alumbra,
En la sensual y misteriosa penumbra
Transparenta como una vaga opalina;

Los blancos cortinados del lecho de Adelina
Han escuchado, Clara, tu voz reidora,
Tu dulce voz argentina, acariciadora
Que otra voz va cercando, enardecida.

Amémonos, amémonos, repetían mezcladas
Vuestras voces: Adelina y Clara,
Almas sublimes, víctimas adorables unidas

Por un noble voto. ¡Amad, amad! Oh queridas
Solitarias, pues aún en los días aciagos
Os embellece el glorioso pecado.

Paul Verlaine
Traducción: Juan José Hernández


Noche de Estío -1953- Rafael Zabaleta

Nos dice J.J. Hernández sobre su traducción:

Al viajar a Saint Nazaire llevaba conmigo un ejemplar de la Poesía Erótica de Verlaine (mujeres y Hombres) que incluía, arbitrariamente, los sonetos de Las amigas ( Les Amies) En realidad, éstos sonetos tienen poco o nada que ver con el resto del libro y los añadieron por su temática homosexual femenina; pertenecen a la juventud del poeta, a su etapa parnasiana, y aparecieron por primera vez en 1868, firmados por Pablo Erláñez, seudónimo de Verlaine, en una edición para bibliófilos que llevaba el subtítulo de “Escenas de amor sáfico”. Al año siguiente, junto con Epaves, de Baudelaire, fueron condenados por el tribunal correccional de LIlles. Verlaine los incorporó en 1887 a Parellèlement, uno de los mejores libros de poemas.





Vanesa Aldunate